Ir al contenido
Fiscalidad4 min de lectura

Qué revisar antes de final de año en una cartera de inversión

El cierre del ejercicio es un buen momento para poner orden en la cartera. Repasamos qué conviene revisar: compensación de plusvalías y minusvalías, aportaciones a planes de pensiones, donaciones y rebalanceo.

Álvaro Rosano González
Director de Análisis y Mercado
Caballo y jinete en pleno salto sobre una barra en una pista de hípica.

Los últimos meses del año concentran una parte importante de las decisiones fiscales que afectan a una cartera de inversión. No porque diciembre tenga propiedades especiales, sino porque la mayoría de los impuestos se liquidan por ejercicios y lo que no se haya hecho antes del 31 de diciembre ya no podrá hacerse con efecto en ese año.

Conviene aclarar desde el principio que la fiscalidad no debe dirigir la inversión. Una operación que solo tiene sentido por su efecto fiscal suele ser una mala operación. Pero, entre dos decisiones igualmente razonables desde el punto de vista financiero, la fiscalidad puede inclinar la balanza. Con ese criterio, repasamos lo que conviene revisar.

Compensar plusvalías y minusvalías

Es la revisión más habitual y, a menudo, la más descuidada. Si a lo largo del año se han materializado ganancias con la venta de fondos, acciones u otros activos, conviene comprobar si en la cartera existen posiciones con pérdidas latentes cuya venta permitiría compensar total o parcialmente esas ganancias, reduciendo la base sobre la que se tributa.

La normativa establece reglas sobre qué tipo de rentas pueden compensarse entre sí, en qué proporción y durante cuántos ejercicios pueden arrastrarse las pérdidas no compensadas. También limita la posibilidad de vender un activo con pérdidas y recomprarlo de inmediato. Antes de actuar, es imprescindible verificar con el asesor fiscal la situación concreta de cada contribuyente.

La decisión de vender una posición con pérdidas debe tener, además, sentido financiero. Si el activo sigue siendo adecuado para la cartera, existen alternativas, como sustituirlo por otro de características similares, que permiten mantener la exposición deseada sin renunciar al efecto fiscal.

Aportaciones a planes de pensiones y sistemas de previsión

Las aportaciones a planes de pensiones y a otros instrumentos de previsión social reducen la base imponible del ahorrador dentro de los límites que fija la ley, que en los últimos años han variado y distinguen entre aportaciones individuales y aportaciones vinculadas a la empresa. Es una decisión que conviene tomar con tiempo, no en los últimos días del año.

Recomendamos analizar tres cuestiones: si el límite disponible se ha agotado, si el tipo marginal del contribuyente hace atractivo el diferimiento y, sobre todo, si la iliquidez del instrumento es compatible con las necesidades de la familia. El ahorro fiscal de hoy se recupera en forma de tributación futura, y el plan debe contemplar también ese momento.

Donaciones y anticipos de herencia

Quien esté valorando una donación a los hijos debe saber que su tratamiento fiscal depende de la comunidad autónoma, del parentesco, del tipo de bien y, en ocasiones, de su destino. El cierre del año es un buen momento para decidir si conviene ejecutarla en este ejercicio o en el siguiente, en función de la situación fiscal del donante y del donatario.

Las donaciones de activos financieros con plusvalías latentes tienen, además, consecuencias para el donante que no siempre se tienen en cuenta. Coordinar estas decisiones con la planificación sucesoria evita sorpresas.

«La fiscalidad no debe dirigir la inversión, pero ignorarla es regalar una rentabilidad que se ha ganado con esfuerzo.»

Rebalancear y revisar los objetivos

Al margen de la fiscalidad, el cierre del año es la ocasión natural para comprobar si la cartera sigue alineada con los objetivos. Un año de mercado mueve los pesos: los activos que más han subido ganan protagonismo y el perfil de riesgo se desplaza sin que el inversor haya tomado ninguna decisión.

  • Comprobar los pesos de cada clase de activo frente a la asignación objetivo y corregir las desviaciones relevantes.
  • Revisar la liquidez disponible para los compromisos previstos del próximo año, desde los impuestos hasta las inversiones planificadas.
  • Actualizar los objetivos si la situación familiar o profesional ha cambiado: una jubilación cercana, una venta empresarial o un nuevo miembro de la familia alteran el horizonte.
  • Ordenar la documentación de todas las operaciones del año, lo que facilitará la declaración y evitará errores.

Un calendario, no una carrera

La mejor forma de abordar el cierre fiscal es no dejarlo para el cierre. En Seven Gestión Financiera revisamos las carteras con nuestros clientes a lo largo del último trimestre, en coordinación con sus asesores fiscales, para que las decisiones se tomen con tiempo y con toda la información. Diciembre debería servir para confirmar lo decidido, no para improvisar.

Aviso. Toda inversión conlleva riesgos, incluida la posible pérdida del capital invertido. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. La información de esta página tiene carácter informativo y no constituye una recomendación personalizada.
Compartir LinkedIn X Correo